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Alberto Toca Echeverría2019-02-26T08:52:43+00:00
ALBERTO TOCA ECHEVERRÍA

Alberto Toca Echeverría

Asesinado 8 de octubre de 1982. Pamplona

Alberto Toca Echeverría. Director de Asepeyo.

Alberto Toca Echeverría, director de la mutua patronal de accidentes de trabajo Asepeyo, se encontraba el viernes 8 de octubre en su despacho, situado en la calle Castillo de Maya de la capital navarra. Le acompañaba un médico de la mutua con el que estaba tratando asuntos profesionales. A las 13:00 horas dos individuos entraron a cara descubiertaen las oficinas de Asepeyo, preguntaron por el director y se dirigieron hacia su despacho. Los terroristas dispararon sus armas contra Alberto Toca, que fue alcanzado por cuatro tiros en la cabeza y el abdomen que le provocaron la muerte.

La víctima era delegado de Asepeyo desde 1962, año en que la mutua sanitaria inició sus actividades en Pamplona. Además, fue uno de los impulsores y presidente de la Asociación Navarra de Familiares y Amigos de Subnormales (ANFAS). Uno de sus hijos padecía deficiencias psíquicas y desarrollaba actividades en un taller de ANFAS en Burlada. Nacido en Estella, Alberto Toca tenía cincuenta y seis años y siete hijos, con edades comprendidas entre los once y los veintinueve años. Llevaba veinte años residiendo en Pamplona.

El 5 de octubre de 2007, al cumplirse el 25.º aniversario del asesinato de cuatro víctimas de ETA en Navarra —una de ellas fue Alberto Toca—, la organización Libertad Ya celebró un acto de homenaje a los fallecidos. Con ese motivo, María Teresa Toca, hija de Alberto, que tenía veintitrés años cuando su padre murió, recordaba, en declaraciones al Diario de Navarra</em (06/10/2007), las consecuencias del crimen en la familia:

Fue tremendo. Somos siete hermanos. La mayor, que estaba muy unida a mi padre, es discapacitada psíquica. Era muy difícil que entendiera qué había pasado. Yo fui la encargada de ir a buscarla al taller ocupacional y explicárselo. Otra hermana tenía una niña recién nacida y el resto de los hermanos vivíamos con mi madre. El pequeño tenía once años. Yo, con veintitrés, me quedé como la hermana mayor […]. Cuando te enteras es una convulsión tremenda, un shock. Después pasas por un estado de incredulidad, de incomprensión, dices «esto no puede ser». Seguidamente sientes una desolación total, un dolor profundo. Luego una rabia y una indignación tremendas. Por supuesto, hay un sentimiento de indefensión total. En un momento alguien, impunemente, te puede destrozar la vida.

Alberto era, como lo describió su hija, un hombre trabajador, muy emprendedor, «muy activo, entusiasta de sus ideas, tremendamente inteligente y políticamente comprometido». La víctima había militado en la formación carlista Comunión Tradicionalista, circunstancia que usó como justificación el grupo terrorista Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA) cuando asumió la autoría del atentado.

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