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Eduardo López Moreno2019-02-26T09:06:12+00:00
Eduardo López Moreno

Eduardo López Moreno

Asesinado 19 de abril de 1995. Endarlaza (Navarra)

Eduardo López Moreno. Policía nacional.

Eduardo López Moreno, de treinta y ocho años y natural de la provincia de Sevilla, residía en Bera (Navarra) desde hacía catorce años, ya que estaba destinado en el puesto fronterizo navarro de Etxalar. Su muerte se produjo al estallarle un artefacto en la casa-cuartel de Endarlaza. Se trataba de una bomba-trampa colocada por ETA para atentar contra las patrullas de la Guardia Civil que periódicamente acudían a inspeccionar el edifi cio abandonado, ubicado junto al límite fronterizo con Guipúzcoa y al borde del río Bidasoa. El agente estaba casado y era padre de tres hijos de edades comprendidas entre los diez y los dieciocho años.

Las versiones sobre lo sucedido discrepaban en torno a los motivos que llevaron a Eduardo López hasta el lugar de su muerte. La viuda del policía declaró que su esposo había ido a pescar y que, posiblemente, se dirigió a la casa-cuartel al observar algo sospechoso. En cambio, otros medios periodísticos reprodujeron la interpretación de un compañero de la víctima, quien manifestó que López Moreno les había comentado que, al hallarse fuera de servicio, iba a dirigirse a la casa-cuartel para echar un vistazo.

En todo caso, lo cierto es que la bomba oculta por ETA en el cuartel, abandonado y en desuso desde hacía dos años, estalló a las 15:30 horas y alcanzó de lleno al agente, provocándole la muerte en el acto. Una patrulla de la Guardia Civil que acababa de pasar por delante del edificio escuchó la explosión y regresó de inmediato al lugar del atentado, donde encontraron los restos del policía. En la puerta del edificio se localizó el vehículo de su propiedad.

El funeral por Eduardo López Moreno se celebró en el cuartel de la Policía de Beloso, en las afueras de Pamplona, con la asistencia del director general de la Policía Nacional, Ángel Olivares, así como de diversas autoridades navarras. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la localidad cordobesa de Montilla para ser inhumado. Diversas fuentes recogieron los testimonios de vecinos y conocidos de Eduardo López Moreno calificando tanto a él como a su familia de «gente sencilla, simpática y educada». Una vecina del edificio donde vivía el agente llegó a asegurar que este «tenía mucha relación con la gente del pueblo, lo cual no es habitual entre los policías».

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