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Francisco Almagro Carmona2019-02-26T09:04:58+00:00
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Francisco Almagro Carmona

Asesinado 3 de junio de 1990. Pamplona

Francisco Almagro Carmona. Ex policía nacional.

Francisco Almagro Carmona fue asesinado por varios miembros de la organización terrorista ETA en el portal de su domicilio del barrio pamplonés de Rochapea hacia la una de la madrugada. Los terroristas le llamaron por el portero automático de forma amistosa para que bajara: «Baja, Paco, baja», según informó el Diario de Navarra (04/06/1990). Cuando descendió, los etarras le dispararon cuatro tiros. Los terroristas abandonaron el lugar de los hechos en un vehículo que habían robado a una pareja de novios, quienes, tras ser abordados, habían sido encadenados a un árbol en el término municipal de Arre (Navarra).

Francisco Almagro Carmona, de treinta y seis años y natural de Granada, estaba casado y tenía dos hijos. Según la Delegación del Gobierno de Navarra, había sido expulsado del Cuerpo Nacional de Policía en 1980 por tenencia de estupefacientes cuando estaba destinado en la comisaría de Benidorm (Alicante). El 5 de junio, sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio granadino de San José.

En el libro La derrota de ETA. De la primera a la última víctima (Adhara, 2006), sus autores, José María Calleja e Ignacio Sánchez Cuenca, narran que «la forma en que Herri Batasuna se coordinaba con ETA queda clara en el caso de Francisco Almagro Carmona». Añaden que en el barrio de Rochapea,

los vecinos se habían movilizado para protestar por los problemas que generaba el tráfi co y consumo de drogas en la zona. Los batasunos en seguida se pusieron a la cabeza, creando el movimiento Askagintza, encargado del sector de drogodependencias, dentro de la estructura civil de la banda. Hubo manifestaciones a las puertas del Ayuntamiento y se elaboraron varios comunicados en los que se señalaba a Almagro como camello. ETA tomó nota y lo asesinó.

En protesta por esa acción terrorista, la coordinadora Gesto por la Paz convocó para el 5 de junio de 1990 un total de sesenta y cinco concentraciones silenciosas en el País Vasco y Navarra, a cuya llamada respondieron unas quince mil personas, según afirmó en un comunicado esa organización. La nota pública de Gesto por la Paz decía, entre otras cosas: «No podemos permitir que quienes se expresan con metralletas y los paquetes-bomba se conviertan en nuestros jueces, porque no estamos por la pena de muerte ya que defendemos el valor de la vida por encima de todo».

En 1995 la sección 3.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictó la sentencia número 12, por la que condenó a Germán Rubenach Roig como autor responsable de un delito de asesinato a una pena de 30 años de reclusión mayor. Esa resolución judicial también estableció una indemnización de 20 millones de pesetas para los herederos de Francisco Almagro.

La pistola que fue usada para acabar con la vida de Francisco Almagro se encontró junto al cadáver del terrorista Juan María Lizarralde Urreta. Este falleció en la Foz de Lumbier (Navarra) el 26 de junio de 1990, junto a su compañera de comando Susana Arregui Maiztegui, al parecer tras suicidarse al creerse rodeados por efectivos de la Guardia Civil. En esos mismos hechos fue herido y detenido Germán Rubenach tras haber asesinado unas horas antes al sargento de la Guardia Civil JOSÉ LUIS HERVÁS MAÑAS.

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