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Francisco Casanova Vicente2019-02-26T09:07:17+00:00
Francisco Casanova Vicente

Francisco Casanova Vicente

Asesinado 9 de agosto de 2000. Berriozar (Navarra)

Francisco Casanova Vicente. Subteniente de Infantería del Ejército de Tierra.

Alberto Viedma y Mikel Javier Ayensa, miembros de la banda terrorista ETA, asesinaron a tiros al subteniente Francisco Casanova Vicente cuando el militar entraba, a las 15:15 horas, en el garaje de su casa, ubicada en una zona residencial de la localidad navarra de Berriozar. Los terroristas le dispararon hasta siete veces y tres balas le alcanzaron en la cabeza, lo que causó su muerte inmediata.

El subteniente de Infantería Francisco Casanova Vicente nació en Igea (La Rioja) en 1954. Estaba casado y tenía dos hijos. Llevaba viviendo en Berriozar desde hacía nueve años. Estaba destinado en el Regimiento de Cazadores de Montaña América 66, con base en el acuartela miento de Aizoain (Navarra), donde desempeñaba tareas administrativas.

El día siguiente a su muerte, sus restos mortales fueron inhumados en el cementerio de Castejón (Navarra), localidad donde había pasado parte de su infancia y donde aún vivían sus padres. Antes de su inhumación se celebró una misa funeral en la iglesia de San Francisco Javier de Castejón con la asistencia de centenares de personas, entre familiares, militares, políticos y vecinos.

Cuando los periodistas preguntaron a sus vecinos de Berriozar por él, estos señalaron que era una persona muy afable e integrada en la vida de la localidad. Ejemplo de ello era que pertenecía al grupo de jotas Ecos de Navarra de Berriozar. En los días previos a su asesinato estaban ensayando ante la proximidad de las fiestas del municipio. Desde el año posterior a su muerte, se celebra anualmente en ese pueblo navarro el Encuentro de Jotas Francisco Casanova en memoria del subteniente.

Además, desde septiembre de 2003, la escuela de música de Berriozar lleva el nombre del militar asesinado. Con motivo de su inauguración, tres años después del atentado, la Agencia Efe (06/08/2003) entrevistó a su viuda, Rosalía Sáinz-Aja, quien dijo: «El dolor que tengo desde hace tres años no se supera en la vida». Insistió en que nunca perdonaría lo que hicieron a su marido «porque es algo que te destroza la vida». Añadió Rosalía en esa entrevista: «Me acuerdo de él todos los días, en cualquier momento».

Todas las fuerzas políticas del Ayuntamiento de Berriozar presentaron un texto en un pleno extraordinario en el que expresaron una condena «rotunda y enérgica» del atentado. Esa medida no fue secundada por Euskal Herritarrok, formación a la que pertenecía el alcalde, José Manuel Goldaracena, quien redactó un comunicado alternativo que solo logró el apoyo de los cinco concejales de su partido. Semanas después, las otras tres formaciones representadas en el Consistorio —Partido Socialista (PSOE; cuatro ediles), Izquierda Unida (IU; dos ediles) y Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN; dos ediles)— presentaron una moción de censura contra Goldaracena, permitiendo así que el socialista Benito Ríos se convirtiera en el nuevo alcalde.

A raíz del asesinato de Paco, como era popularmente conocido el subteniente Casanova, se constituyó en Berriozar el colectivo Vecinos de Paz con el objetivo de denunciar y combatir el terrorismo etarra. Entre las actividades de ese grupo destaca la erección de un monumento en Berriozar en homenaje a las víctimas del terrorismo, gracias a aportaciones privadas procedentes de toda España. Además, ese colectivo realizó el documental Berriozar: Puerta de la Libertad, película que recoge la experiencia vivida en Berriozar tras el atentado y los esfuerzos por erigir un monumento en memoria del subteniente asesinado. En el vídeo se cuenta cómo las piedras con las que se levantó finalmente el monumento tuvieron que ser transportadas por un camionero de Cantabria debido a que, por miedo a represalias, ningún transportista de la zona quisiera hacerlo.

A través de la sentencia número 36 dictada en 2004 por la sección 4.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Alberto Viedma Morillas y Mikel Javier Ayensa Laborda fueron condenados a 30 años de prisión mayor por un delito de homicidio terrorista con la agravante de alevosía. La resolución también recogía la obligación de abonar a los herederos del fallecido la cantidad de 450.000 euros en concepto de indemnización.

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