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Jesús Alcocer Jiménez2019-02-26T08:55:29+00:00
JESÚS ALCOCER JIMÉNEZ

Jesús Alcocer Jiménez

Asesinado 13 de abril de 1984. Pamplona.

Jesús Alcocer Jiménez. Comandante del Ejército de Tierra retirado.

Jesús Alcocer Jiménez, de sesenta y cinco años, acudía cada mañana a Mercairuña, el centro mayorista en el que hacía las compras de suministros que luego vendía en tres supermercados de su propiedad ubicados en Pamplona. Alcocer fue comandante del Ejército hasta 1977, momento en que se retiró y pasó a ejercer actividades empresariales privadas en la capital navarra. También había sido militante de Fuerza Nueva.

El 7 de junio de 1978, Jesús Alcocer sufrió dos atentados casi simultáneos. Una bomba estalló en uno de los supermercados de su propiedad, y poco después un segundo artefacto hizo explosión en su coche, estacionado en la puerta del domicilio. Al parecer, la segunda bomba se había programado con un desfase de tiempo para hacer posible que el comerciante fuera avisado de la explosión del primer artefacto y acudiera en su coche a inspeccionar las consecuencias del atentado. Entonces debía estallar la segunda bomba. Sin embargo, la víctima retrasó su salida de casa, lo que evitó que fuera alcanzado por la explosión del vehículo. Su militancia política y su condición de ex militar le colocaban en el punto de mira de los terroristas. Después de aquellos intentos fallidos sobre su persona, Jesús Alcocer volvería a sufrir otro atentado años más tarde.

El 13 de abril de 1984, como cada día, Alcocer llegó a las puertas de Mercairuña en torno a las 7:00 horas para realizar las compras habituales. Cuando se disponía a entrar en el edificio, dos miembros de ETA le tirotearon, alcanzándole dos veces en la cabeza y provocándole la muerte de forma instantánea.

Los autores del atentado se dieron a la fuga en un Renault 18 en el que un cómplice les aguardaba al volante. Los etarras llegaron hasta las inmediaciones del instituto de Ermitagaña, donde abandonaron el coche con una bomba-trampa en su interior.

Los testigos del asesinato informaron a la Policía de los datos del automóvil en el que los terroristas se habían dado a la fuga, por lo que fueron movilizadas patrullas por toda la ciudad para tratar de localizarlo, al tiempo que se establecían controles en diversos puntos. Unos cuarenta y cinco minutos después, la dotación de un coche patrulla compuesta por tres agentes localizó el vehículo sospechoso en la ronda de Ermitagaña.

Uno de los agentes se quedó en el interior del coche oficial mientras comunicaba el hallazgo a través de la radio. Sus compañeros, el cabo primero TOMÁS PALACÍN PELLEJERO y el agente JUAN JOSÉ VISIEDO CALERO, se acercaron para inspeccionar el Renault 18. Los policías se encontraban realizando esa operación cuando estalló una bomba-trampa compuesta por quince kilos de goma 2 y tornillos empleados como metralla.

Los dos policías fueron alcanzados de lleno por la potente explosión, que les causó la muerte de manera instantánea. Sus cuerpos salieron lanzados a varios metros de distancia. El tercer policía, más distanciado, resultó herido leve, aunque tuvo que ser hospitalizado como consecuencia de un ataque de nervios sufrido al ver lo ocurrido a sus compañeros.

Jesús Alcocer Jiménez había nacido en la localidad de Sos del Rey Católico (Zaragoza) el 12 de enero de 1919. Estaba casado y tenía cuatro hijas.

La sentencia número 39 de 1988, dictada por la sección 2.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, condenó a los miembros del Comando Nafarroa de ETA María Mercedes Galdós Arsuaga y Juan José Legorburu Guerediaga, como autores del asesinato de Jesús Alcocer, a penas de 29 años de reclusión mayor. Al año siguiente, la misma sala condenó a Juan Carlos Arriaga, que había realizado el control y seguimiento de Jesús Alcocer previos al asesinato, a 29 años de reclusión mayor en virtud de la sentencia número 69. Años después, la sentencia 47/1991 impuso a José Ramón Martínez de la Fuente Inchaurregui la pena de 29 años de reclusión mayor por un delito de atentado. A los herederos de Jesús Alcocer se les estableció una indemnización de 10 millones de pesetas.

Por el asesinato de los dos policías, Mercedes Galdós y Juan José Legorburu fueron sentenciados a dos penas cada uno de 29 años de reclusión mayor. Jesús Jiménez Zurbano, que facilitó el explosivo utilizado en el atentado, fue condenado a las mismas penas, al igual que José Ramón Martínez de la Fuente. Las sentencias fijaron el pago de indemnizaciones a los herederos de los dos policías por un importe de 10 millones de pesetas.

Véase también Tomás Palacín Pellejero y Juan José Visiedo Calero.

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
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