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Jesús Ulayar Liciaga2019-02-26T08:44:53+00:00
Jesús Ulayar Liciaga

Jesús Ulayar Liciaga

Asesinado 27 de enero de 1979. Echarri-Aranaz/Etxarri-Aranaz (Navarra)

Jesús Ulayar Liciaga. Comerciante.

Alrededor de las 20:00 horas del sábado 27 de enero de 1979, Jesús Ulayar Liciaga acababa de llegar a casa desde la vecina localidad de Lacunza. Su hijo Salvador, de trece años, le comentó que se había acabado el gasóleo de la calefacción, por lo que ambos salieron a recoger combustible con un bidón que tenían en el garaje y con el que pensaban dirigirse a la gasolinera. Años más tarde, Salvador lo relataba así:

La furgoneta estaba aparcada fuera, enfrente de la puerta de casa, y hacia allí nos dirigimos. Mi madre se quedó cerrando la puerta del garaje, que era corredera. Mi padre iba a coger la manilla de la puerta de la furgoneta y yo estaba al lado, con el bidón, cuando vi venir a un hombre que llevaba la cabeza tapada por una capucha […]. El hombre se paró a unos tres metros de mi padre, con las piernas separadas, y le apuntó con una pistola negra, mate y sin brillo, la recuerdo como si la estuviera viendo. Antes de que sonaran los disparos, en una diez-millonésima de segundo, llegué a pensar: «Me he quedado sin padre».
Primero fueron tres tiros muy seguidos, y luego otros dos; sonaron como petardos. Mi padre cayó al suelo y yo salí corriendo, creía que el encapuchado también me iba a disparar a mí.

El asesino huyó hacia un coche donde otros dos miembros de la organización terrorista ETA le estaban esperando para darse a la fuga. En el suelo, sin vida, quedó Jesús Ulayar. Los cinco disparos recibidos le afectaron los pulmones, el hígado y el bazo, causándole hemorragias graves y la muerte inmediata.

Los terroristas que perpetraron el crimen eran vecinos de Etxarri-Aranaz, al igual que Jesús Ulayar, quien había sido alcalde de la localidad desde 1969 hasta 1976. En el momento del atentado era vocal por el pueblo en la Asociación de Padres de Alumnos, propietario de un establecimiento de electrodomésticos y de una funeraria. La víctima había nacido en esta localidad navarra el 3 de septiembre de 1924, estaba casado y tenía cuatro hijos de entre trece y veintitrés años, el menor de los cuales, Salvador, fue testigo del atentado. En el documental Trece entre mil (Iñaki Arteta, 2005) su viuda, Rosa Mundiñano, le recuerda así:

En general, su actitud era de fi rmeza. De una persona que cree en su honradez, y en lo que está haciendo. Decía: «Yo con la verdad, al fin del mundo». Le solía decir que no fuese tan atrevido porque a lo mejor un día…, y él respondía: «¿A mí quién me va a matar? […]. Yo trabajo por el pueblo…».

«En los libros de la parroquia del siglo XVII ya aparecen nuestros apellidos», explican los hijos de Jesús Ulayar, quienes carecen de referencias castellanas en su genealogía, según recoge Javier Marrodán en su libro Regreso a Etxarri-Aranatz (Sahats Servicios Editoriales, 2004).

En la obra se relata la historia de este crimen y lo que tuvo que vivir la familia en los años siguientes ante la indiferencia general de sus convecinos, más inclinados a satisfacer a los asesinos que a su víctima. Recuerda su hijo José Ignacio:

Él siempre hablaba en vasco con nuestra madre y con sus hermanos. Cuando se dirigía a nosotros también lo hacía en vasco, pero la mayoría de las veces le respondíamos en castellano, que era el idioma que utilizábamos en la escuela. Le sabía mal y nos reñía, aunque hubo un momento en que nos dio por imposibles.

El 24 de enero de 2004, veinticinco años después del atentado que quitó la vida a Jesús Ulayar, se celebraron en Etxarri-Aranaz unos actos en su memoria, al tiempo que también se rendía homenaje a todos aquellos que fueron asesinados por ETA en Navarra. Entre las dos mil personas que acudieron a aquel homenaje hubo ediles y alcaldes de diferentes partidos. Todas ellas eran personas conocedoras de los sinsabores del trabajo municipal y que, como le ocurrió a Jesús Ulayar, sufrían día a día la soledad del cargo y la incomprensión.

El hijo de Jesús, en el documental de Iñaki Arteta antes citado señala: «Así como en otro sitios se ha puesto un monolito, o bueno, digo monolito por decir algo, un recuerdo, un monumento o algo, pues como se ve aquí, pues tenemos unos contenedores de basura».

Aquel 28 de enero de 2004 en el que la víctima fue homenajeada en su pueblo, los contenedores fueron remplazados por un altar con velas en recuerdo de Jesús Ulayar. Sin embargo, a los pocos días, los contenedores de basura volvieron a ocupar el sitio en el que murió Jesús.

La sentencia número 57 de la sección 1.ª de lo Penal de la Audiencia Nacional, con fecha 26 de junio de 1980, condenó a los hermanos Vicente y Juan Nazabal Auzmendi, autores del asesinato, a una pena de 27 y 22 años de reclusión mayor, respectivamente. También condenó a Jesús María Reparaz Lizarraga, como cómplice, y a Eugenio Juan Ulayar Lizarraga, como encubridor, a penas de 12 años y 1 día el primero y 6 años y 1 día el segundo. Asimismo, los cuatro procesados fueron condenados al pago total de 7 millones de pesetas en concepto de indemnización a los herederos de la víctima.

A los asesinos y responsables del atentado, algunos del mismo pueblo que Jesús Ulayar, «el Ayuntamiento los había declarado hijos predilectos del pueblo. Hoy día no se han retractado de eso. Estamos hablando de un Ayuntamiento con mayoría de concejales de EA-PNV», recuerda la familia de la víctima en el reportaje de Iñaki Arteta.

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