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José Javier Múgica Astibia2019-02-26T09:07:51+00:00
Jose Javier Mugica Astibia

José Javier Múgica Astibia

Asesinado 14 de julio de 2001. Leiza/Leitza (Navarra)

José Javier Múgica Astibia. Concejal de Unión del Pueblo Navarro en el Ayuntamiento de Leiza.

Unas horas antes de que Juan José Ibarretxe jurara su cargo como presidente del Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca en Gernika (Vizcaya), José Javier Múgica Astibia desayunaba en su casa de Leiza (Navarra) junto a su familia. Aquella mañana del sábado 14 de julio se había comprometido a realizar el reportaje fotográfi co a una pareja de novios, así que, cuando acabó el desayuno, se despidió de su esposa y sus tres hijos, salió a la calle y se dirigió hacia su furgoneta, aparcada frente a su vivienda. Cuando puso en marcha el motor de su vehículo, una bomba-lapa colocada por miembros de ETA se activó y le provocó la muerte inmediata.

José Javier Múgica acababa de comprar esa furgoneta, puesto que la anterior había sido quemada unos meses antes en un acto de terrorismo callejero. La víctima se había presentado en 1999 como cabeza de lista por Unión del Pueblo Navarro (UPN) en las elecciones municipales de Leiza. Esa decisión le costó desde entonces padecer el acoso violento de la denominada izquierda abertzale. Salió elegido concejal de esa formación política junto a María Flora Michelena, que antes del asesinato de José Javier Múgica ya había dimitido por las presiones ejercidas por el entorno terrorista. Su testigo lo había recogido Gerardo Caballero. Aquellos comicios de 1999 fueron ganados por mayoría por Euskal Herritarrok.

José Javier Múgica Astibia nació en un caserío del municipio navarro de Leiza en 1942. Estaba casado y tenía tres hijos. Según informaron diversos medios de comunicación, era euskaldun (vascoparlante) y se sentía español. Años después, la página web de UPN recordaba del siguiente modo a este afiliado asesinado por la banda terrorista:

Desde joven manifestó su vocación por la fotografía, de la que decidió hacer su medio de vida. De esta forma, hace más de tres décadas logró abrir su propio negocio en Leiza, en el centro del casco urbano […]. Con su cámara al cuello, el concejal leitzarra había inmortalizado un sinfín de aspectos de la vida cotidiana de la localidad. Su cámara captó a casi todos los comulgantes, a muchos recién nacidos, a otras tantas bodas, a familias y amigos en momentos felices. Y sobre todo retrataba paisajes del pueblo que tanto quería y por el que había luchado.

Compaginaba su cargo como concejal en el Ayuntamiento de Leiza y su profesión de fotógrafo con la conducción de autobuses escolares. Sus compañeros de partido le recordaron como un enamorado de la música que formaba parte de la coral Jeiki de Leiza, un grupo compuesto por unos cuarenta vecinos de esa localidad navarra. En la página web de UPN destacaba otro dato de la biografía de José Javier Múgica:

El concejal asesinado había tenido otra causa altruista por la que trabajar en los últimos años: la ayuda al pueblo saharaui. Él y su esposa fueron los principales promotores de las estancias de niños saharauis en la localidad, de iniciar las campañas de recogida de fondos para estas vacaciones solidarias. La familia Múgica Zubeldia había acogido a uno de los niños en su casa durante todo el verano.

El entonces portavoz de UPN en el Congreso de los Diputados, Jaime Ignacio del Burgo, corroboró que José Javier Múgica Astibia era constantemente acosado por el entorno terrorista. Del Burgo glosó la figura del finado en el Diario de Navarra, en su edición del 15 de julio de 2001, y escribió a ese propósito:

Hace un año, en el programa de fi estas de Leiza, el Ayuntamiento batasuno tuvo la desvergüenza de incluir una sarta de insultos y calumnias contra José Javier. Lo pusieron en el punto de mira. Y así comenzaron su campaña de acoso. Alumnos batasunos lo vejaban en el autobús que conducía sin que ni la dirección del colegio público de Leiza ni el consejo escolar lo amparasen. Quemaron su furgoneta. Hoy lo han asesinado.

Además, Del Burgo dijo a la prensa que el atentado contra su compañero suponía la culminación de las amenazas que habían aparecido en el diario pro etarra Gara. En efecto, el 7 de junio de 2001 el rotativo publicó una larga entrevista a tres etarras en los diarios Gara y Egunkaria en la que los terroristas dejaron claro que los miembros de UPN eran objetivos potenciales de la banda. Así, los lectores de Gara pudieron leer en su página 17 esta pregunta a los miembros de ETA: «Si un grupo de concejales de UPN hiciera un gesto y pidiera a su ejecutiva que traigan a Euskal Herria a los presos de Nafarroa, ¿eso supondría que dejarían de ser objetivo de ETA?». A lo que los etarras contestaron:

Seguro que antes de que eso ocurra los expulsarían de UPN. Pero si la pregunta es si ETA haría una distinción entre un concejal o responsable de UPN que muestre una actitud clara y pública en defensa de una solución democrática al confl icto y entre un concejal o responsable de UPN que defi enda mantener el confl icto en su estado actual, la respuesta es que sí.

El libro Regreso a Etxarri-Aranatz (Fundación Tomas Caballero, 2004), escrito por Javier Marrodán, recoge el testimonio de la viuda de José Javier Múgica, Reyes Zubeldia, un año después del asesinato de su marido:

Quisieron quitármelo, pero no han podido. Está conmigo y hablo con él. Por ejemplo, me pasa cualquier cosa que me sale bien y me pongo delante de él y le digo: «Cómo me has ayudado, eres un fenómeno, qué bien me tratas». Y cuando algo me sale mal, entonces voy y le echo la culpa a él: «Jo, qué fresco eres, podías haberme avisado, qué poco fundamento». Así suelo hablar muchas, muchas veces.

En el mismo libro, la esposa del concejal asesinado señaló:

«La gente me apoya con un saludo, con un roce, con pequeños gestos que agradezco muchísimo. Pero yo sé que hay gente a la que le gustaría venir y hablar conmigo y no lo hace por miedo».

El segundo hijo de José Javier y Reyes, Daniel Múgica Zubeldia, fue elegido en mayo de 2003 concejal por UPN en Leiza. En noviembre de 2006 renunció a su cargo alegando motivos personales.

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