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José Luis Hervás Mañas2019-02-26T09:05:36+00:00
José Luis Hervas

José Luis Hervás Mañas

Asesinado 25 de junio de 1990. Foz de Lumbier (Navarra)

José Luis Hervás Mañas. Sargento de la Guardia Civil.

José Luis Hervás Mañas formaba parte de una patrulla de vigilancia de la Guardia Civil encargada de proteger a los turistas que visitaban el paraje natural conocido como la Foz de Lumbier (Navarra). En los meses anteriores al asesinato del agente, varios campistas habían sufrido robos en la zona. Esa era la causa de que efectivos de la Benemérita desempeñaran esas labores de vigilancia en la Foz de Lumbier.

Aquel 25 de junio, a las 11:45 horas, los ocupantes de dos coches todoterreno de la Guardia Civil observaron los movimientos sospechosos de unos individuos que estaban acampados. En el momento en que el sargento Hervás bajó por un terraplén y pidió a esos presuntos excursionistas que se identificaran y que le mostraran el contenido de sus mochilas, tres terroristas de ETA —Germán Rubenach Roig, Juan María Lizarralde Urreta y Susana Arregui Maiztegui— se resistieron a la identificación y lo mataron. En concreto, fue Rubenach quien le tiroteó. Una vez tendido en el suelo, le robaron su arma reglamentaria. Rubenach, Lizarralde y Arregui habían sido trasladados días antes por Javier María Goldaraz Aldaya y Juan José Zubieta Zubeldia a la Foz de Lumbier para que, haciéndose pasar por excursionistas, estudiaran los hábitos de una patrulla de la Benemérita con el fin de atentar contra sus miembros.

Tras asesinar al sargento Hervás, los tres miembros de ETA cubrieron su fuga abriendo fuego contra los otros agentes de la Benemérita que componían la patrulla de vigilancia. En el intercambio de disparos resultó herido el sargento José Domínguez Piris.

Poco antes de las 9:00 horas del día siguiente, cuando agentes del Instituto Armado efectuaban una batida en la zona, encontraron los cadáveres de Juan María Lizarralde y Susana Arregui a orillas del río Irati, a unos quinientos metros de donde había sido asesinado el sargento Hervás. Ambos presentaban disparos de bala en la cabeza. Descubrieron debajo del cuerpo de la mujer la pistola reglamentaria del sargento asesinado, y debajo del cadáver del hombre, una pistola marca Browning.

El entonces ministro del Interior José Luis Corcuera defendió en las semanas posteriores ante la prensa y en sede parlamentaria que los terroristas se habían suicidado al verse acorralados por agentes de la Guardia Civil. A ese respecto, el lehendakari José Antonio Ardanza manifestó a los medios de comunicación el 27 de junio: «Quiero creer la versión oficial, pero me extraña porque no creo que dos miembros de ETA se suiciden». Las declaraciones del presidente del Gobierno vasco suscitaron una gran polémica. El Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE) publicó un comunicado el día 28 de junio en el que los socialistas apuntaban: «El presidente del Ejecutivo autónomo opta por dar su total credibilidad a los terroristas, desprestigiando a las instituciones democráticas».

Sucesivas sentencias judiciales no han logrado aclarar los hechos. A modo de ejemplo, un fallo de la Audiencia Nacional de marzo de 1995 señaló que no había pruebas sólidas para sostener que se hubiera producido ni un suicidio colectivo ni un «homicidio consentido» acordado entre los tres etarras para quitarse la vida.

Germán Rubenach Roig fue juzgado y condenado por la sección 3.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a través de la sentencia número 25 de junio de 1992. El juez le impuso una pena total de 57 años de reclusión por el asesinato de José Luis Hervás y por el asesinato frustrado de José Domínguez, entre otros delitos. Además, también debía abonar a los herederos legales de José Luis Hervás la cantidad de 20 millones de pesetas, y 3 millones de pesetas a José Domínguez por las heridas y secuelas. Ese mismo fallo condenó a Juan José Zubieta Zubeldia a 24 años de cárcel como autor de un delito de atentado en grado de conspiración. Asimismo, en 1993 la misma sección y sala de la Audiencia Nacional condenó a Javier María Goldaraz Aldaya a 23 años de cárcel como autor de los delitos de militancia en banda terrorista y atentado en grado de conspiración.

El sargento José Luis Hervás Mañas, de treinta y cuatro años, era natural de Yeste (Albacete). Estaba casado y tenía dos hijos, una chica de doce años y un chico de diez. Había sido destinado en Navarra desde marzo de 1990 y tenía previsto trasladarse a Castellón en el plazo de un mes, donde ya tenía plaza asignada.

El suboficial, que estaba en posesión de la Cruz de la Orden del Mérito Militar, estudiaba Derecho y solo le faltaba una asignatura para terminar la carrera. De niño había vivido en Castellón, donde formó parte de un grupo musical llamado Los D-2 en el que tocaba la guitarra. Sus restos fueron trasladados a Castellón, donde residía su familia y donde fue en terrado.

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