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Julio Gangoso Otero2019-02-26T09:04:24+00:00
Julio Gangoso Otero

Julio Gangoso Otero

Asesinado 16 de octubre de 1988. Pamplona

Julio Gangoso Otero. Guardia civil.

Diariamente, en torno a 23:00 horas, un convoy compuesto por una tanqueta y un Land Rover, ocupados por más de una decena de efectivos del Instituto Armado que terminaban su turno de guardia en el Centro Penitenciario de Pamplona, pasaba por las inmediaciones de la plaza Juan XXIII de la capital navarra. Aquel 16 de octubre varios miembros de la organización terrorista ETA habían estacionado en las inmediaciones de un semáforo de la calle Larraina, lugar por el que solía pasar el convoy, una furgoneta que albergaba un artefacto explosivo en su interior. La bomba estaba compuesta por treinta kilos de amonal y cuarenta de metralla. Cuando los dos vehículos militares se aproximaron a la furgoneta-bomba, el explosivo fue detonado a distancia. El estallido alcanzó de lleno a la tanqueta y provocó la muerte de su conductor, Julio Gangoso Otero. El Land Rover resultó intacto.

Fueron heridos de diversa gravedad los otros siete guardias que viajaban en la tanqueta: Vicente Ollero Montes, Francisco Javier Montoya Martínez, Rafael Checa Bermúdez, Paulino Parrilla Galdón, Ángel Segura Coto, Felipe Luis Cruz Ávila y José Luis Alonso Gaona. Todos ellos fueron trasladados al Hospital de Navarra.

La furgoneta había sido robada por terroristas de ETA pistola en mano en Basauri (Vizcaya). Su propietario y un acompañante fueron abandonados atados a un árbol. Seguidamente, los terroristas se dirigieron al puerto navarro de Echauri, donde robaron otro vehículo, a cuyo dueño también amarraron a un árbol. Este turismo fue el que los miembros de la banda terrorista emplearon para escapar de la escena del crimen.

Julio Gangoso Otero era natural de Benavente (Zamora). Tenía treinta y un años, estaba casado y era padre de dos hijos. El cuerpo del agente recibió sepultura en el cementerio municipal de esa ciudad zamorana mientras se disparaban salvas de honor. El diario El Norte de Castilla informó de que el Ayuntamiento de Benavente decretó un día de luto y solicitó la interrupción de toda actividad laboral durante una hora en repulsa por el atentado. Cientos de personas atendieron esa llamada y asistieron al sepelio.

Por primera vez en el caso de una víctima mortal del terrorismo, la capilla ardiente fue instalada en el Ayuntamiento de Pamplona por expreso deseo del alcalde, Javier Chourraut. Al funeral religioso celebrado en la iglesia San Cernin de la capital navarra, acudieron el presidente del Gobierno de Navarra, Gabriel Urralburu, el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, y el alcalde pamplonés, entre otras autoridades.

En 1995 la sección 2.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a los terroristas Juan José Zubieta Zubeldia, Javier Goldaraz Aldaya y Germán Rubenach a sendas penas de 170 años de cárcel. Como autores responsables de un delito de terrorismo con resultado de atentado, a sendas penas de 29 años de reclusión mayor; y como autores de siete asesinatos frustrados, a 18 años de prisión mayor por cada uno de ellos. Además, los tres miembros del Comando Nafarroa de ETA quedaban obligados a indemnizar conjunta y solidariamente a los herederos de Julio Gangoso con la cantidad de 20 millones de pesetas, así como al pago de 87.770.000 pesetas al conjunto de los lesionados. Puesto que el tribunal les declaró insolventes, subsidiariamente el Estado debió hacerse cargo de las indemnizaciones.

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
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