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Tomás Caballero Pastor2019-02-26T09:06:41+00:00
Tomás Caballero Pastor

Tomás Caballero Pastor

Asesinado 6 de mayo de 1998. Pamplona

Tomás Caballero Pastor. Concejal de Unión del Pueblo Navarro en el Ayuntamiento de Pamplona.

Tomás Caballero Pastor murió acribillado a tiros cuando subió a su coche para dirigirse al Ayuntamiento de Pamplona, donde era concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN). Un terrorista disparó dos veces a través de la ventanilla delantera del vehículo, hiriéndole gravemente en la cabeza. El edil fue trasladado a la unidad de urgencias del hospital de Navarra, pero falleció a las 10:45 horas por parada cardiorrespiratoria. Minutos antes, como hacía todos los días, Tomás Caballero había comprado el periódico y pudo ver en la primera página del Diario de Navarra el siguiente titular: «Nombres de políticos navarros de UPN y PSN [Partido Socialista de Navarra] en los papeles de seis etarras detenidos».

El libro Vida y asesinato de Tomás Caballero. 50 años de lucha democrática en Navarra (Víctor Manuel Arbeloa y Jesús María Fuente, Novel, 2006) narraba así los instantes que sucedieron al crimen:

José Carlos se asomó a la ventana en cuanto oyó los disparos, vio el cuerpo de su padre tendido sobre el volante, se puso un pantalón sobre el del pijama y, antes de bajar, llamó al teléfono de la policía municipal, 092 […]. Un repartidor mañanero de propaganda que andaba por allí entró en el coche de Tomás, le quitó el contacto y tapó el orificio abierto por la bala en el cuello de la víctima, mientras José Carlos, por la otra puerta, cogía la mano de su padre, le tomaba el pulso y le hablaba. Fueron las dos únicas personas que estuvieron con él hasta que llegó la primera ambulancia.

Tomás Caballero Pastor, de sesenta y tres años, estaba casado con Pilar Martínez, era padre de cinco hijos y tenía ocho nietos. Era natural de Alfaro (La Rioja), aunque navarro de adopción, ya que había residido en esa comunidad autónoma casi toda su vida. Trabajador de Iberdrola y militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), fue un veterano sindicalista que se distinguió por su talante democrático durante el franquismo y que dedicó su vida a la política y a la sociedad navarra.

Fue presidente del Consejo de Trabajadores de Navarra en los años sesenta.

En el campo político, en 1971 fue concejal de Pamplona por lo que se llamaba entonces tercio sindical, y durante 1977, a lo largo de un año, fue alcalde de la ciudad. Su actividad pública se canalizó también a través de la presidencia del Club Deportivo Oberena entre 1984 y 1994. En 1993 figuró como candidato independiente en las listas de UPN, partido al que se afilió posteriormente y por el que fue elegido concejal de Pamplona en 1995.

En el pleno municipal del 9 de enero de 1998, convocado tras el asesinato horas antes del concejal de Zarautz JOSÉ IGNACIO IRURETAGOYENA LARRAÑAGA (pág. 1026), Tomás Caballero tomó la palabra para denunciar el crimen cometido por ETA. Dirigiéndose al representante de Herri Batasuna, Caballero señaló:

Gritarán mucho en la calle porque es fácil. Gritarán mucho en la calle, pero saben que la gran mayoría de este pueblo en las urnas, mediante el voto secreto, cuando no hay miedo, les abruma con su opinión y ustedes eso no quieren reconocerlo. Ustedes, por eso, lo que quieren es matar y seguir matando para que de esa forma nos aterroricemos. Quieren que nos aterroricemos y que nos vayamos. Pero no nos hemos de ir, porque tenemos una obligación para con nosotros, para el pueblo que nos ha elegido y para las futuras generaciones a las que les tenemos que conseguir dejar un país en paz y libertad. A los que tenemos una determinada edad, como la que tengo yo, nos tocó luchar contra una dictadura, y luchamos, y salimos adelante. No nos van a amedrentar en este momento con otra dictadura.

Herri Batasuna presentó contra Tomás Caballero una querella por calumnias que quedó archivada en abril de ese mismo año, un mes
antes de su asesinato. Sus familiares y amigos vieron esa querella como un señalamiento que precedió a su muerte días después.

En 2003 la Audiencia Nacional condenó por el asesinato del concejal a Francisco Javier Ruiz Romero, Mikel Javier Ayensa Laborda y Alberto Viedma Morillas. Los responsables del crimen fueron sentenciados a 30 años de prisión mayor y a indemnizar solidariamente a la esposa e hijos de Tomás Caballero con 420.708,47 euros.

Javier Caballero, hijo del político asesinado, hizo la siguiente declaración durante el juicio a los asesinos de su padre (Diario de Navarra, 10/05/2003):

Lo hicieron con una frialdad absoluta, sin importarles nada, ni el asesinado ni el dolor ni el sufrimiento tan inútil como desgarrador que causan con estas acciones a todas las personas de bien. Sin asumir la contradicción que supone el que luego, sin rubor alguno, con un cinismo y un descaro absolutos, pretendan poner de manifi esto el sufrimiento que según ellos se causa a lo que llaman el colectivo de presos vascos y sus familias, por tener que ir a visitarlos a la cárcel. Ni mi madre ni mis hermanos ni yo mismo podemos ir a visitar a nuestro padre a otro sitio distinto del cementerio.

En 2007, durante el homenaje rendido a Tomás Caballero en el aniversario de su muerte, su hija María pronunció las siguientes palabras (Europa Press, 06/05/2007):

Es un día de tristeza, porque se revive con toda la intensidad el dolor que sentimos hace nueve años, pero también estamos contentos porque creemos que la fi gura de nuestro padre está engrandecida, sus valores cada día están con más fuerza entre nosotros y no es solo cosa nuestra. [La familia Caballero] seguirá reivindicando memoria, dignidad y justicia [para todas las víctimas del terrorismo], y hoy, en el día del aniversario de nuestro padre, con más fuerza para él.

Otro de sus hijos, Tomás, destacó que «te quitan la vida pero no te quitan las ideas: no nos hemos achantado ni nos han doblegado […].
La familia está luchando, sacando la vida adelante».

En la lápida que guarda los restos de Tomás Caballero en el cementerio de Pamplona puede leerse la siguiente inscripción: «Murió por lo que había vivido: la libertad, la justicia y la paz. Sigues vivo entre nosotros. D.E.P.».

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